05 Arén, Montañana, y Benabarre2018-10-03T21:43:59+00:00

Ruta 05

Arén, Montañana y Benabarre

«Villa de calles intrincadas… y cuyas calles recorrí con la necesaria intimidad que sus arcos y rincones solicitan»

Montañana

Dejamos atrás el monasterio de Alaón y nos dirigimos hacia Arén. Nos acompañan las palabras de Labordeta: “El paisaje se vuelve acalorado, por el rojo vivísimo de las arcillas. Es estremecedor y antes de llegar al pueblo paramos para ver el panorama, que resulta hermoso y emocionante”.

La localidad de Arén, o Areny en catalán, se ubica junto al barranco de Sobrecastell. Nos detenemos en esta villa medieval para recorrer las calles, arcos y túneles de su casco antiguo. Visitamos su porticada Plaza Mayor y la iglesia barroca de San Martín del s. XVIII, en la Plaza de la Iglesia. La portada de esta parroquial nos recuerda la existencia de una iglesia renacentista anterior. En un escarpe rocoso sobre el pueblo descansan los restos del castillo medieval de Arén, y de una iglesia románica posterior del s. XI. El espacio que ocuparon estas construcciones fue primero lugar de enterramiento. Así lo atestiguan las 140 tumbas de las dos necrópolis superpuestas entre las que caminamos. En la más antigua las tumbas aparecen excavadas en la roca, mientras que en la segunda, también medieval pero en un nivel superior, se emplearon lajas de piedra para su construcción.

Arén posee un extraordinario patrimonio paleontológico con yacimientos de icnitas y de huesos fósiles de dinosaurios. En el Museo de los Dinosaurios, ubicado en el antiguo edificio del ayuntamiento, se expone el cocodrilo más antiguo de Europa.

A unos 12 kilómetros de Arén visitamos Montañana, en la confluencia de los barrancos de San Miguel y San Juan. Recorrerla es hacer un viaje en el tiempo. Montañana está dividida en dos barrios que une un puente de dos ojos del s. XVI. En la parte alta se construyó en el s. XI el recinto fortificado. En pie quedan los restos de la torre defensiva o torre de la Mora. Junto a ella se alza la iglesia románica de Nuestra Señora de Baldós, del s. XII. A media ladera, y visible desde cualquier punto, se levanta la Torre de la Cárcel, que formaba parte del recinto amurallado de los s. XV y XVI, y el arco de medio punto que servía de acceso. Fuera del casco urbano nos acercamos por un breve camino hasta la ermita románica de San Juan, construida en el s. XIII, de nave única y cabecera semicircular a la que se accede por una puerta de doble arquivolta. En el interior se conservan pinturas murales de finales del s. XV.

De vuelta a la carretera, y tras dejar atrás el Puente de Montañana, la carretera nos lleva hasta el municipio de Viacamp, presidido por una torre del s. XI que ofrece unas magníficas panorámicas. En esta localidad el Centro de Visitantes del Montsec de L’Estall nos invita a conocer el Camino Natural de Montfalcó.

Nuestra siguiente parada es Tolva. Poco antes de llegar, es posible acceder por una pista a la Torre de Falces, mandada construir en el 1062. Conducimos hasta Benabarre, último punto de la ruta. Nos dice Labordeta que Benabarre es una “villa de calles intrincadas… nacida a los pies de su castillo”. En el patio de las escuelas cantó José Antonio “en días en que las cosas no andaban nada claras y cuyas calles recorrí con la necesaria intimidad que sus arcos y rincones solicitan”.

Galería fotográfica

Destacamos

Necrópolis de Arén

En escarpe rocoso sobre Arén, 140 tumbas en dos necrópolis superpuestas forman este conjunto funerario. En la más antigua las tumbas aparecen excavadas en la roca, mientras que en la segunda, también medieval pero en un nivel superior, se emplearon lajas de piedra para su construcción. En la zona más elevada encontramos tumbas infantiles perfectamente identificables por el tamaño.

Nuestra Señora de Baldós de Montañana

Construcción del s. XII de planta de cruz latina de una sola nave y rematada por un ábside semicircular. Su torre campanario es de estilo gótico del s. XV. En su interior un coro en alto carga sobre un arco rebajado y sostiene el piso un artesonado de madera. La puerta principal es el elemento más llamativo del templo, formada por seis arquivoltas de medio punto, trasdós grabado con puntas de diamante y un tímpano esculpido con la figura de Cristo en Majestad.