01 Alcañiz – Calanda – Alcorisa2018-12-04T17:00:56+00:00

Ruta 01

Alcañiz – Calanda – Alcorisa

«Y así como en el valle del Aragón
es la Collarada la que vigila
los sueños de los vecinos,
aquí es esa inquietante chimenea
siempre humeante.»

Plaza de España de Alcañiz

José Antonio  llega hasta Alcañiz tras un largo recorrido por las “Tierras del Utrillas” que describimos en la Ruta 2 de los Paisajes Labordeta. Desde esta magnífica ciudad a orillas del Guadalope parte en dirección a las serranías turolenses. Antes de comenzar el viaje nos invita a detenernos en ella pues son muchos los atractivos que ofrece. Sus laberínticas calles, que recorreremos despojados del coche, guardan palacios de los siglos XVI y XVII como el Ardid o el de Cascajares, e iglesias y conventos como la de los Escolapios o el de las Dominicas. Podemos visitar el Molino Mayor en la antigua fábrica de harina y recorrer el parque fluvial del Guadalope que rodea el casco urbano. Entre los atractivos de la ciudad encontramos sus viejos torreones y los pasadizos subterráneos que discurren por su casco histórico. Pero si hay algo que destaca entre todo lo demás es el conjunto que forman en la Plaza España la fachada renacentista del Ayuntamiento, la porticada Lonja gótica y la ex Colegiata de Santa María la Mayor, Monumento Nacional de factura barroca si bien todavía conserva una torre gótica. En lo alto, sobre el cerro Pui-Pinos, el castillo templario residencia de los Calatravos, convertido hoy en Parador de Turismo. Sus restos más antiguos datan de los s. XII y XIII y además de poder visitar en él uno de los pocos ejemplos del románico del Bajo Aragón, conserva en su interior el sepulcro de Juan de Lanuza, obra de Damián Forment, uno de los grandes ejemplos de escultura renacentista.

Abandonamos la ciudad de Alcañiz dirección a la localidad de Calanda acompañados del “espectáculo de sus riquísimos melocotones todos embolsados en el árbol” y la “inquietante chimenea” de la Central Térmica de Andorra, símbolo telúrico de la zona. Podemos desviarnos antes y entrar en Foz de Calanda donde encontramos, entre muchos otros elementos, un restaurado horno alfarero y un antiguo nevero o pozo de nieve. Calanda es famosa por ser la cuna del cineasta Luis Buñuel y escenario de uno de los espectáculos religiosos más imponentes de Aragón. “La plaza de la Villa tiene un encanto difícil de olvidar, sobre todo si se está en ella justo en el instante que los tambores de la Semana Santa golpean duramente contra los oídos”. Este fervor se extiende de tal manera por el Bajo Aragón que ha dado lugar a la Ruta turística del Tambor y del Bombo. Merece la pena detenerse en ella y visitar el templo barroco del Pilar, cuyo origen está en el conocido como “Milagro de Calanda”, o el Centro de Interpretación Luis Buñuel.

Nuestra siguiente parada es Alcorisa, que cuenta con un Centro de Interpretación de la Semana Santa en la rehabilitada iglesia de San Sebastián, que también alberga el Museo de la Escuela Rural. No podemos irnos sin habernos acercado a la iglesia barroca de Santa María la Mayor.

La carretera pasa a pocos kilómetros de Crivillén, pequeña localidad donde “nació ese gran escultor y gran tipo humano que es Pablo Serrano” y que inauguró un Centro de Arte con su nombre cuando se cumplían cien años de su nacimiento.

Galería fotográfica

Destacamos

Plaza de España de Alcañiz

Es el lugar donde se reúnen los edificios más emblemáticos de Alcañiz. La Casa Consistorial, uno de los más bellos ejemplos del renacimiento aragonés, se edificó en el siglo XVI, haciendo ángulo con la lonja gótica del siglo XV Ambos edificios fueron declarados Conjunto de Interés Histórico-Artístico en 1931. Junto a ellos la Colegiata, Monumento Nacional de factura barroca construido en el siglo XVIII sobre el antiguo templo gótico de los siglos XIII y XIV del que todavía se conserva su gran torre-campanario.

Castillo de los Calatravos

Situado en una loma desde la que se domina la ciudad de Alcañiz este castillo de estructura conventual perteneció a la Orden Militar de Calatrava. Está rodeado de un recinto amurallado y en él conviven distintos estilos artísticos. Se empezó a construir en el s. XII, periodo al que pertenecen la Torre del Homenaje y la Capilla. En el siglo XIV se edificó el claustro. Pero fue en el s. XVII cuando se realizó una gran reforma y a ella responde la fachada renacentista flanqueada por dos torres. En su interior destacan las pinturas murales del estilo gótico-lineal y el sepulcro de Juan de Lanuza.